Hace un tiempo tuve una reunión de trabajo en la que me crucé con alguien que empleaba un tono demasiado altisonante para lo que mis oidos están acostumbrados, hablando con una suficiencia técnica un poco insoportable, para ser sincero. Cuando se dirigía a mí, parecía que me estuviese examinando. Después me comentaron su trayectoria profesional y me llevé una gran decepción, con todos los respetos. Dos años atrás, me encontraba ante un proyecto bonito, interesante y en crecimiento, liderado por personas competentes, sin duda, pero que en su carrera profesional solo habían conocido... ese único proyecto bonito e interesante. De vez en cuando recibo currículums de ingenieros técnicos en informática cuya experiencia laboral se basa en demasiados años en la misma compañía y en el mismo departamento, haciendo exactamente lo mismo.

Cada uno hace lo que puede para progresar en su carrera profesional, claro está. En definitiva, cada uno es libre de hacer con su tiempo y vida lo que le dé la gana. No es ni bueno ni malo estarse años en una misma actividad, lo que quiero puntualizar aquí es que puede ser muy peligroso y que en ocasiones hay quienes venden demasiado humo aparentando una imagen profesional basada tan solo en sus años de experiencia o quienes incluso alardean de llevar muchos años cuando en realidad han pasado ese tiempo realizando tan solo un conjunto muy limitado de cosas en concreto.

Pero lo que me molesta un poco, y lo siento, es que cualquiera alce como bandera de competencia técnica o de gestión únicamente los años que lleva currando: solo eso, mucho tiempo, como si solo éste fuese suficiente para darle más credibilidad a tu currículum.

En mi opinión, no solo son importantes los años que lleves trabajando en un sector u otro, sino además el contenido con el que has llenado tantas horas de trabajo para una empresa u otra. No tiene nada que ver haber trabajado en dos o tres proyectos similares que en veinte totalmente diferentes, el profesional que sale de lo segundo cuenta con una visión y experiencia mucho mayor y mejor, aunque haya dedicado la mitad de tiempo que quienes llevan en lo mismo el doble.

Lo que no se aprecia con claridad es que puedes llevar muchos años trabajando pero, en realidad, tan solo cuentas con un único año de experiencia, porque el resto del tiempo has estado repitiendo exactamente la misma actividad. En cierto modo, llevas despertándote en el mismo lugar cada mañana como Bill Murray y Andy MacDowell en la película de El Día de la Marmota

Es posible que en software, después de trabajar en muchos proyectos totalmente diferentes, se termine cultivando cierto tipo de intuición a la hora de elegir una tecnología u otra, de tomar ciertas decisiones de diseño e incluso de oler cuándo alguien puede encajar mejor en un equipo o en otro. Cuando has tocado en profundidad cierto tipo de sistemas grandes, amplías, digamos, tu visión a la hora de afrontar nuevos.

Es cierto que a todo el mundo le gusta trabajar en cierta zona de confort donde lo tiene todo controlado, pero yo comprobé hace mucho que permanecer demasiado tiempo en ella es perjudicial para una profesión tan volátil como compleja: en menos tiempo del que te puedes dar cuenta, terminas convirtiéndote en un dinosaurio que, fuera de tu empresa, lo va a tener difícil para encajar.

Sí, puedes llevar quince años en una multinacional y al mismo tiempo ser un dinosaurio tecnológico. Y no hay nada de malo en ello, pero tenlo en cuenta cuando de un día para otro tengas que salir de esa zona de confort (la única) que has conocido durante tanto tiempo.

Esto es especialmente problemático para los perfiles técnicos que pasan a gestionar como única actividad y al cabo de uno o dos años, pierden rápidamente la mayoría de sus habilidades técnicas.

Nadie puede decir que tenga quince años de experiencia cuando te has pasado todo ese tiempo actualizando sistemas operativos, o manteniendo una aplicación hecha en cobol o C, o programando cierto tipo de dispositivos y, a continuación, decir con la boca llena los años que llevas en el sector, cuando éste es, para ti, en realidad, bastante pequeño.

En otras palabras: la cantidad (tiempo), importa, claro, pero la calidad (experiencia diversa), es mucho más importante y, lo ideal es que ambas coincidan a la vez: tiempo más experiencia real en muchos y diversos proyectos.

Si eres un dinosaurio tecnológico (tan solo es una metáfora), no hay nada de malo en ello, claro, pero sí resulta peligroso cuando en algún momento tienes que pivotar de lugar, te largan de un día para otro o te ves obligado a montártelo por tu cuenta.

También he comprobado cómo trabajando en diversas áreas muy diferentes eres capaz de enriquecer un nuevo proyecto que comienzas y del que aún no tienes ni idea de cómo desarrollar. Por ejemplo, el mecanismo de extensibilidad de Drupal u entornos similares, es un buen ejemplo de arquitectura que se puede replicar en otro tipo de sistemas; un módulo tan simple y útil como Squel, te puede mostrar lo útil que resulta encadenar llamadas cuando tienes que realizar el cliente de una API cuyo propósito es totalmente diferente; el conocer bien varios frameworks, te puede dar idea de cómo enfocarlo mejor cuando eres tú el que tiene que tomar decisiones de diseño al desarrollar uno nuevo.

Pero lo que no sirve es decir que llevas quince años desarrollando aplicaciones web basadas en Wordpress y poco más, o desarrollando firmware para remotas de control, o mucho tiempo desarrollando el mismo sistema para la misma compañía, o manteniendo un proyecto que lleva una eternidad funcionando para el mismo cliente, y a la vez indicarlo con cierto aire de autosuficiencia. No te engañes. Quizá no te des cuenta, pero tu experiencia entonces es bastante limitada, a pesar del tiempo que haya pasado.

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